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Azotea y Capilla de Farruco

(Página diseñada el 24/4/2001)

 

Esta es la principal reliquia que conserva Durazno del período español y de la Iglesia Católica en tiempos coloniales. Fue construida en 1797 en las tierras de Francisco Rodríguez "Farruco", entre los arroyos de Las Cañas y Cordobés, y fue allí donde José Gervasio Artigas ingresó al Cuerpo de Blandengues. El pasado 1º de abril se realizó allí la 1ª Romería Internacional "Fiesta de la Hermandad Hispano-Uruguaya", donde se reunieron 3.000 personas. A través de esta página queremos invitarte a que conozcas esta reliquia histórica de Durazno.

Información General  

   Ubicada en la 6ª Sección Judicial del Departamento, y a pocos kilómetros de la ciudad de Sarandí del Yí y de la localidad de La Paloma, la Capilla de Farruco es uno de los monumentos mas importantes del pasado duraznense.

   Su construcción se remonta al año 1797, y dado su protagonismo significa un fiel testimonio de una época con historia.

Foto: Pablo Thomasset
Foto tomada por Pablo Thomasset

   Su nombre deriva del apodo con que se conocía a una figura singular del paraje, Don Francisco Rodríguez, alias Farruco por su origen gallego, que resultó ser uno de los tantos intrépidos civilizadores de nuestra campaña, que pugnaran la ambición de su empresa pecuaria en el horizonte peligroso de la tierra de nadie, del Entre Ríos Yí y Negro.

   Según testimonios de algunos historiadores, fue primero Patrona del Santuario Nuestra Señora del Rosario de las Cañas y luego San Martín de Tours.

   Despojada hoy de algunos elementos que la vistieron primitivamente, como ser mobiliario, documentos, libros, campana y un pequeño cañón (que se encuentra actualmente en la ciudad de Sarandí del Yí), mantiene sin embargo una digna presencia, de profunda sugestión histórica, ya que la Azotea de Farruco, como la llamaban, fue también el Primer Cuartel de Milicias del territorio entrerriano.

Mas datos de su historia

FRANCISCO RODRÍGUEZ

   Francisco Rodríguez "El Farruco" era natural de Santa Mónica de Paraños, en Galicia, y su apodo era el que con frecuencia entonces recibían los inmigrantes gallegos.

   Llegó a Montevideo en 1764 como integrante de las fuerzas de la guarnición de esa plaza militar. Culminó su carrera como "Teniente Coronel, Comandante del Escuadrón de Voluntarios de Caballería del Yý, Río Negro y Cordobés".

   Desde 1782 pasó a ocupar las tierras ubicadas "en los campos realengos del Yý", comprendidas entre los arroyos de las Cañas y el Cordobés.

   Farruco dividió su vasta propiedad en varias estancias. La principal, donde construyó su residencia, es la actualmente conocida como Capilla de Farruco.

   Francisco Rodríguez "Farruco" falleció en el año 1806.

UN EDIFICIO VENERABLE

   En realidad el edificio debería ser identificado como Azotea, Capilla, Pulpería y Cuartel de Farruco. Solo esta denominación expresa cabalmente la acentuada polifuncionalidad que tuvo desde su origen, hace mas de dos siglos.

   Se comenzó a construir en los primeros años de la década de 1780, teniendo desde un principio una clara finalidad defensiva, por eso era denominado "Cuartel de Asamblea de las Milicias del Yý". En la azotea existían cuatro cañones pequeños, uno de los cuales se conserva en Sarandí del Yí.

   La Capilla fue inaugurada y bendecida en 1797, construida toda de piedra labrada y techada de madera de lapacho con azotea de cal y ladrillo.

   Por pedido expreso de Farruco, el templo fue brindado a la advocación de Nuestra Señora del Rosario de las Cañas.

LA ENTRADA DE ARTIGAS A LA HISTORIA

   Cuando en 1797 se lanzó el Bando indultando a todos aquellos que tuvieran alguna causa menor con la justicia si accedían a incorporarse al flamante Cuerpo de Blandengues, se estableció la Azotea de Farruco como uno de los lugares donde debían presentarse tales voluntarios.

   Importantes historiadores han señalado que seguramente fue ante el Farruco que José Artigas se presentó ese mismo año para abandonar definitivamente su actividad de contrabandista, pues existían importantes lazos de amistad entre El Farruco y la familia de aquel.

   Los que se acogían al indulto debían presentarse trayendo "seis caballos a lo menos cada uno". Sin duda así lo hicieron Artigas y el grupo de hombres que lo acompañaba, que ya lo reconocían como su Jefe, una mañana de marzo de 1797.

   Posteriormente volvió en reiteradas ocasiones, pues en sus continuas marchas hacia una y otra banda del Río Negro ese camino era el mas apropiado.

DESTINO POSTERIOR

   En 1836, por solicitud del numeroso vecindario, la Capilla volvió a habilitarse, ahora bajo la advocación de San Martín de Tours. Continuó prestando servicios religiosos hasta 1879.

   En 1940 el edificio fue adquirido por el Ministerio del Interior, pasando a ser sede de la comisaría de la 13ª sección departamental.

   Dado su avanzado deterioro, a partir de mediados de la década de 1960 se realizaron tareas de consolidación, reparación y restauración del edificio.

   En 1989, por resolución del Poder Ejecutivo, se lo declaró Monumento Histórico Nacional.

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